XVI. The DAO y las DAOs de primera y segunda generación

The DAO es un crowdfunding que no tiene dirección humana. Su código busca automatizar el gobierno organizacional y la toma de decisiones. ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de reemplazar la dirección humana por un programa? ¿Toda dirección puede ser programada y tiene que ser reemplazada?

The DAO, la primera organización autónoma descentralizada, se lanzó el 30 de abril de 2016. Durante el mes de mayo se puso a la venta tokens DAO mediante crowdfunding recaudando la cifra récord de 168 millones de dólares, con más de 11 mil inversores anónimos. El 17 de junio de 2016, un usuario anónimo, mediante una maniobra permitida por el código, a la vista de todo el mundo y sin que nadie pudiera hacer nada para detenerlo, desvió a otra cuenta un tercio de los fondos. El 20 de julio de 2016, la comunidad Ethereum decidió bifurcar la blockchain para restaurar los fondos al contrato original. A fines de 2016, The DAO fue excluida de las principales exchanges.

Las características principales de The DAO que se extraen de su White Paper son las siguientes:

  • Se constituye como crowdfunding.
  • Reemplaza al gobierno organizacional y la toma de decisiones por el código. El código es la ley.
  • Los token se emiten a cambio de un valor o activo (Ether) para constituir un fondo de inversión.
  • Los token otorgan algún derecho en la organización (voto, beneficios de la inversión, valores en depósito o en garantía).
  • La decisión de inversión está centralizada en un consejo de inversores que eligen por votación.
  • Los inversores son anónimos.
  • La organización trata de adaptarse al marco legal nacional y reconocen al estado como autoridad.
  • Utilizan modelos matemáticos y teoría de los juegos para resolver problemas de incentivos en las organizaciones y para estructurar la DAO. 

A The DAO siguieron otras similares. Las primeras DAO son experimentos de organizaciones comunitarias controladas por software (Harrison, 2016). Todas las DAO de primera generación son programas informáticos que se ejecutan en una red peer to peer, incorporando reglas de gobernanza y toma de decisiones. Todas buscan reemplazar la gestión centralizada en personas por la gestión centralizada en el código. Esta estructura puede funcionar en organizaciones burocráticas gubernamentales, donde las personas tienen que cumplir un procedimiento; pero seguramente falle en organizaciones comerciales donde la perspicacia del empresario para interpretar y predecir las necesidades y gustos de los consumidores es imprescindible para la permanencia de la organización en el mercado. 

Un protocolo de gobierno descentralizado bien estructurado tiene que ser incorruptible, eficaz, eficiente y escalable; pero además, en organizaciones comerciales, en condiciones de libre mercado, tiene que adaptarse a los cambiantes caprichos del cliente. El código debería resolver el problema empresarial de cómo adaptar el servicio a lo que desea el cliente y cómo ofrecerlo de manera competitiva. Lamentablemente, no es posible. Ningún programa computacional puede, como el empresario, imaginar lo que posteriormente va a construir. Ninguno es capaz, como la mente humana, de prefigurar al mundo para cambiarlo. Los creadores de The DAO buscaron establecer en el código lo permitido y prohibido dentro de la organización. La organización siempre será lo que está definido en su código. El código es la ley y, en consecuencia, no es adaptable a los caprichos del soberano cliente.

La otra decisión empresarial relevante en una DAO de primera generación es la decisión de inversión. En un crowdfunding privado de gestión centralizada, la decisión de inversión está descentralizada en cada persona que invierte su capital, bajo su propio riesgo y criterio. Los mejores pronosticadores obtendrán ganancias y permanecerán en el mercado. Los peores obtendrán pérdidas y dejarán de invertir. En cambio, en un crowdfunding descentralizado, como The DAO, paradójicamente la inversión está centralizada en un consejo de inversores, pues todos los inversores colocan su capital en un fondo común que se invierte según lo que vota una cierta mayoría. No hay razones para suponer que la sabiduría de la mayoría sea un mejor método de elección de proyectos que la intuición empresarial tamizada por el mercado. Un inversor no es necesariamente un buen empresario; puede tener capital para invertir, pero carecer de criterio o de perspicacia empresarial. The DAO es un crowdfunding descentralizado en la gestión de la organización y nada más que eso. No presenta ventajas competitivas respecto de un crowdfunding privado centralizado. Es un error creer que todo intermediario debe ser reemplazado por un programa computacional. 

El Instituto Rothbard es una DAO de segunda generación, la primera de su tipo, y tiene las siguientes características:  

  • Se constituyen como crowdsourcing.
  • No tiene gobierno ni dirección, pero tiene un protocolo de planificación descentralizada. 
  • El código es solo infraestructura digital; no es ley. La única ley o principio que rige en toda la organización es el de no agresión. Todos los contratos son voluntarios.
  • El token FMC se emite mediante remate a cambio de Ether. El remate estabiliza el precio. El token FMC es una stablecoin.
  • El token FMC no otorga derechos, pero puede utilizarse como medio de cambio y reserva de valor y, en consecuencia, puede tener demanda y precio de mercado. 
  • El Ether recaudado mediante remate se destina inmediatamente a financiar las actividades del Instituto Rothbard en la construcción y fomento del Territorio Virtual Descentralizado. No hay fondo de inversión.
  • La decisión de cómo utilizar los Ether se basa en el criterio del cliente. Los usuarios del TVD eligen por votación las ideas o los proyectos a financiar.
  • Los usuarios pueden preservar su identidad con el uso de seudónimos, pero no son anónimos; en caso de incumplimiento de contrato voluntario o de agresión, el sistema podría revelar su identidad. La buena reputación es el principal activo en una sociedad contractual. Cualquier persona querrá preservar su buen nombre.
  • La organización crea consuetudinariamente su marco institucional y los mecanismos de resolución de conflictos. Solo acepta como válido los contratos individuales.
  • Es una organización autónoma descentralizada, por definición, no puede ser interferida o intervenida por ningún factor externo. Es inmune a la censura. No reconoce más autoridad que el principio de no agresión.
  • La organización está estructurada en base a teoría praxeológica, tratando de resolver el problema de cómo crear mercados donde no hay.
  • El sistema es incentivo compatible, se retroalimenta, se autofinancia, se auto regula y, como Bitcoin, es imparable. 

Gracias por tu tiempo, saludos, Fernando.

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