XV. ¿Qué es Bitcoin? BTC, Daap, DAO & the DAO (Collage*)

Bitcoin es mucho más que una criptomoneda (BTC); es también un nuevo sistema de pagos, más eficiente y seguro que el sistema de pagos bancario, pero además y principalmente es una aplicación autónoma descentralizada (DaAp).  

Las personas generalmente utilizan el sistema bancario para realizar o recibir pagos, a no ser que el pago sea con dinero efectivo o en especie. El sistema de pagos bancario es muy conocido. El dinero pasa de una cuenta bancaria a otra utilizando diferentes medios de pago, como ser tarjetas de crédito y débito, cheque, homebanking o PayPal, entre otros.  En este sistema, el dinero está en un depósito bancario; es decir, lo tiene el banco y no su dueño. El ahorrista para utilizar su dinero debe aceptar las condiciones que unilateralmente imponen los bancos y demás intermediarios amparados en la regulación gubernamental. Incluso, un gobierno, por “razón de estado”, puede expropiar los ahorros en dinero bancario, simplemente dictando un decreto que obligue a los bancos a transformar el ahorro de los ciudadanos en deuda pública que será cancelada posteriormente con más impuestos a los ciudadanos.  

El sistema de pagos bancario para operar requiere de bancos con una costosa infraestructura edilicia y con recursos humanos altamente calificados y especializados, además de un complejo sistema de seguridad que evite o contrarreste ataques cibernéticos y el robo del dinero y demás valores bajo su custodia. En el proceso de pago bancario también intervienen otras empresas, como por ejemplo, las entidades financieras que hacen el clearing, las que emiten tarjetas de crédito y las que prestan servicios de transferencia electrónicas de fondos, entre otras. Además, cada país tiene un gobierno y un banco central que regulan el sistema. Por todo esto, para realizar un pago por el sistema bancario, el dinero debe pasar por varias manos antes de llegar a destino. Cada mano brinda un servicio y tiene un costo. 

Bitcoin, el sistema de pagos en efectivo electrónico que diseñó Satoshi Nakamoto, es más seguro y eficiente que el sistema de pagos bancario. Con Bitcoin no hay intermediarios que custodien el dinero. El dinero electrónico siempre está en poder de su dueño y pasa simplemente de la wallet del comprador a la wallet del vendedor, cuando el comprador lo decida, sin pedir permiso a nadie. La operación de transferencia tiene un mínimo costo, ya que requiere de la certificación de los mineros para ser considerada válida. La transacción se vuelve irreversible e inmutable una vez que es verificada y registrada en la Blockchain, minimizando el costo en seguridad.

Los mineros de la red Bitcoin no son personas, son computadoras que tienen y hacen correr el programa. En la red Bitcoin no hay empleados, ni directivos y la infraestructura física y digital funciona sola según lo programado y es imparable. Cualquier persona que tenga el hardware específico podrá bajar el programa y hacerlo correr, bajo su propio costo y riesgo, a cambio de obtener una recompensa en tokens bitcoin (BTC). Hay libre entrada y salida en el mercado de la minería de bitcoins. 

El costo del servicio que brindan los mineros lo cubre el propio sistema Bitcoin con nueva emisión de tokens (BTC) hasta agotar el stock total de 21.000.000 estipulado en su protocolo; hecho que ocurrirá en el año 2140. Además, los usuarios pueden abonar un fee de transacción para recibir prioridad en el procesamiento, lo que resulta en una confirmación más rápida de la transacción por parte de los mineros. Así, la red Bitcoin no necesita apoyo financiero externo para operar y expandirse pues utilizando su propio token se autofinancia. Por todo esto, Bitcoin es un nuevo y más eficiente sistema de pagos, pero no es solo eso. Bitcoin, a diferencia de cualquier otro sistema de pagos, es una Aplicación Autónoma Descentralizada o Daap.

Las Daaps son esencialmente aplicaciones que funcionan en distintas Blockchains y son impulsadas por programas informáticos de código abierto que ejecutan de forma automática un protocolo. Una Daap puede entenderse como un artefacto o infraestructura, en parte física y en parte digital, que facilita de forma autónoma y descentralizada la interacción libre y pacífica de las personas. En el caso de Bitcoin, la infraestructura física está integrada por la red de computadoras minando y los celulares que contienen las wallets; mientras que la infraestructura digital es su código, la blockchain, las wallets y otros programas informáticos. Todo esto, en conjunto, ofrecen una nueva infraestructura para realizar pagos. 

La principal diferencia de las Daaps con respecto a las aplicaciones ordinarias para celulares (Apps) es que son totalmente autónomas, se autorregulan y se autofinancian. Una Daap como Bitcoin no tiene dueño, ni director, ni empleados y a pesar de todo está en constante aumento y en permanente evolución. Nadie dirige la red Bitcoin y sin embargo siempre está expandiéndose y mejorando. Más se expande la red, más se expande su uso y la demanda del token, más valor adquiere su token y más recursos disponibles para mejorar y expandir el servicio de pagos. La red Bitcoin aumenta día tras día, pero nunca dejará de ser lo que está establecido por protocolo: un sistema de pagos en efectivo electrónico.

Una Daap como Bitcoin además es inmune a la censura y a la manipulación o regulación externa. Bitcoin solo responde a su protocolo programado y es imparable. Así, serán inútiles los intentos de los gobiernos por regular o impedir el funcionamiento del nuevo sistema de pagos. El sistema bancario deberá competir con Bitcoin y el gobierno solo podrá regular lo que es regulable: el sistema bancario. 

Para evitar la pérdida de los ahorros de los ciudadanos por el quiebre de la banca frente a la competencia de las criptomonedas, la regulación gubernamental debería abolir la banca de reserva fraccionaria e instaurar la banca de reserva del 100% para operaciones de depósito y pagos; y la banca de inversión para intermediación financiera y canalización del ahorro e inversión (en un próximo post volveremos a este tema). 

No hay que confundir una Aplicación Autónoma Descentralizada (Daap) con una Organización Autónoma Descentralizada (DAO). Una Daap es un artefacto. Una DAO es un grupo de personas que se organizan de manera autónoma y descentralizada y cooperan para lograr un fin. Una DAO, a diferencia de una Daap, persigue un fin.  

Bitcoin es considerado por algunos como la primera DAO plenamente funcional. Sin embargo, no hay una organización, ni un fin a alcanzar, ni explícita ni implícitamente en su protocolo, ni en su White Paper. Bitcoin no pretende ser más que un artefacto, un sistema de pagos en efectivo electrónico autónomo descentralizado; es decir, una Daap. 

La primera DAO fue The DAO, una especie de Crowdfunding autónomo y descentralizado. En esta DAO, las personas se organizaron para constituir y operar descentralizadamente un fondo de inversión en Ether destinado a financiar proyectos en blockchain. El fondo se constituyó con el aporte de inversionistas que cambiaron token DAO por Ether. Cada token DAO otorga un voto en las decisiones de inversión del fondo. Así, la selección de proyectos en los que invertir se basa en la sabiduría de los inversores que ejercen su derecho a voto. 

Los creadores de The DAO buscaron solucionar dos problemas que presentan las corporaciones cuando están dirigidas por personas: el primero es que los directores no siempre siguen las reglas y el segundo es que no siempre están de acuerdo con lo que las reglas realmente requieren. La solución que encontraron a estos problemas fue crear una organización donde las reglas de gobierno se formalizan, automatizan y aplican mediante software. De esta manera, el código de la DAO permitiría automatizar el gobierno organizacional y la toma de decisiones. Es decir, reemplazaría la dirección organizacional por un programa computacional.

The DAO fue la primera DAO e hizo hincapié en el código. El código define el conjunto de normas según las cuales la DAO funcionará. En el código se establece el procedimiento para presentar proyectos y cómo aprobarlos y transmitir éter a los proyectos aprobados. El código establece lo que se puede hacer y lo que no. El código es la ley, pone un límite. En consecuencia, The DAO es solo un crowdfunding descentralizado en la gestión de la organización y nada más. Además, no presenta grandes ventajas respecto de una plataforma de crowdfunding de gestión privada centralizada. Es un error creer que todo intermediario debe ser reemplazado por un programa. 

The DAO tenía el objetivo de proporcionar un nuevo modelo de negocio descentralizado para organizar empresas comerciales y sin fines de lucro. No lo logró por errores en su protocolo y porque arrastra viejas concepciones. Quiso reemplazar la tiranía de las personas, por la tiranía del código; y a la élite política por una élite de inversores. 

The DAO nos dejó muchas enseñanzas que intentaremos aprovechar en el proyecto Rothbard, donde se busca organizar una DAO de segunda generación: el Instituto Rothbard (IR). El IR será un Crowdsourcing descentralizado que tendrá como desafío conformar, de manera colaborativa, un orden institucional descentralizado; es decir, una sociedad contractual o un libre mercado.

En la primera etapa del proyecto se propone como meta crear en 5 años un Marketspace descentralizado, el Territorio Virtual Descentralizado (TVD), donde operen comercialmente 15 millones de usuarios. Para alcanzar la meta de 15 millones de usuarios, la organización IR deberá hacer esfuerzos en programación, pero también (y fundamentalmente) en marketing y política.

Para financiar los esfuerzos de las personas que trabajan colaborativamente en el desarrollo del TVD, hemos creado la Dapp Famacoin como contrato inteligente en la red de Ethereum. Esta Dapp es una altcoin, tiene un token (FMC) y un rulo de remate que hace que el sistema se autofinancie, se autorregule, se retroalimente y sea imparable como Bitcoin.

En próximos posts, analizaremos con más detalle el proyecto Rothbard como DAO en comparación con The DAO. Esto es todo, gracias por tu tiempo. Saludos, Fernando

(*) El collage es un texto corto donde el autor, para expresar sus propias ideas, utiliza como recurso la voz de otros autores. La cita puede o no figurar en el texto, es solo otro recurso literario. El texto no pretende ser científico, no tiene más que un fin práctico, explicar clara y sencillamente una idea de negocio o de acción política. De esta manera se pueden utilizar otras fuentes de conocimiento, como los blogs, podcasts, canales de youtube, entre otros, que rechaza la academia.

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